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“SANTANDER SOLIDARIO”
¿De qué estamos hablando?
Somos solidarios, TODOS CON LA
CAMISETA SOLIDARIA, corramos solidariamente, Santander eres tú, porque el
Santander es solidaridad…
¿Pero de qué estamos hablando en realidad?
En los últimos años estamos
observando cómo todas las empresas con beneficios multimillonarios se dedican a
vender sus excelencias en cuanto a Responsabilidad Social Corporativa. Ya
sabemos hoy en día que los coches son verdes y ecológicos, que las compañías
eléctricas son respetuosas con el medio ambiente, que las constructoras luchan
por el equilibrio sostenible y que los bancos dedican “una gran parte de sus
beneficios” a acción social.
Pero analicemos un poco más
detenidamente al Banco de Santander, NUESTRO BANCO, porque Santander somos
todos.
El Banco Santander gasta
actualmente cerca de 100 millones de euros en Responsabilidad Social
Corporativa, pero una gran parte de ese presupuesto va destinado a universidades
a través de Universia. Pues bien: según el Observatorio de Responsabilidad
Corporativa que estudia los informes que presentan las empresas en este aspecto,
este apartado no se puede considerar como acción social o RSC, ya que genera
contraprestaciones directas en el negocio bancario, por lo que se obtiene
“un beneficio” a cambio de la inversión que se realiza. Este mismo observatorio
realizó recientemente un estudio sobre el asunto que nos ocupa, y en su
valoración global el Banco Santander suspende en cuanto a la nota final que le
asignan.
En la actualidad el Banco
Santander está financiando un proyecto en Brasil denominado Río Madeira,
que significará la deslocalización de miles de familias de su entorno natural,
afectará a la potabilidad del agua de la ciudad de Porto Velho (capital del
estado de Rondonia), incrementará los casos de malaria, y significará la pérdida
del ecosistema y de la vida tradicional de miles de pescadores de la región, tal
y como denunciaron en la reciente Junta de accionistas diversas ONG’s españolas
y brasileñas. ¿Es esto Responsabilidad Social?
¿Y qué pasa con la plantilla del
Santander, en el día a día al que nos tenemos que enfrentar en nuestra actividad
laboral? De cara a la reciente Junta de Accionistas hemos enviado una carta al
presidente del Banco en la que le manifestamos el progresivo deterioro de las
relaciones laborales existentes en nuestra entidad: prolongaciones de jornada
generalizadas, imposibilidad de conciliar la vida laboral y personal (por no
hablar del cheque guardería que se ha convertido en cheque
Carrefour), traslados, negativa a la exteriorización de los complementos
de pensiones recogidos en el vigente Convenio Colectivo de Banca (única empresa
del sector), retribuciones variables, etc.
Se une a esto la aprobación de
una nueva política retributiva de incentivos para la alta dirección del Banco,
que va a ahondar más si cabe la brecha existente entre unas categorías
profesionales y otras, produciendo un abismo entre los buenos resultados de la
Entidad y las condiciones laborales de la inmensa mayoría de la plantilla.
Y con este panorama, el Banco nos
dice que compremos SU CAMISETA SANTANDER, POR EL MÓDICO PRECIO DE 5 EUROS,
mientras que a los delegados de la CGT en la Ciudad Financiera se les abrió un
expediente, por falta MUY GRAVE por ponerse una camiseta solidaria contra las
externalizaciones de áreas productivas del banco. DE CHISTE.
Madrid, 26
de Junio de 2.008
CARTA ENVIADA AL PRESIDENTE DEL BANCO SANTANDER
Sr. Botín,
En 2006 la CGT acudió a la
Junta General de Accionistas para trasladar al Consejo de Administración y a los
accionistas allí reunidos la preocupación de los trabajadores del Santander, al
ver cómo el buen momento en el que se encontraba la Entidad no se estaba
traduciendo en mejoras equivalentes en sus condiciones laborales, sino que, por
el contrario, estas sufrían un progresivo deterioro. Lamentablemente, en estos
dos últimos años, el abismo existente entre los buenos resultados de la Entidad
y las condiciones laborales de la inmensa mayoría de la plantilla no ha hecho
más que aumentar.
Por un lado hemos visto cómo
los beneficios del Santander han aumentado a un ritmo anual de en torno al 20%,
hasta alcanzar los 9.060 millones en 2007. Así mismo, el dividendo pagado a los
accionistas ha crecido a un ritmo constante del 25% en los tres últimos años.
Mientras tanto, el aumento de los salarios fijos apenas ha alcanzado a compensar
los incrementos del IPC, al tiempo que las retribuciones variables de la mayoría
de la plantilla del Banco Santander disminuyen de manera inversamente
proporcional al aumento de beneficios de la Entidad.
Pero, además, el déficit de
plantilla sigue forzando a la prolongación generalizada de la jornada laboral,
lo cual hace cada vez más imposible la conciliación de la vida laboral y
familiar en el Banco Santander. Tampoco es compatible con dicha conciliación una
política de traslados que, contra lo que dicta el sentido común, aleja
sistemáticamente a los trabajadores y trabajadoras de sus domicilios.
Pero la paciencia de la
plantilla se agota, Sr. Presidente. No se debería seguir mirando para otro lado,
para no ver cómo un número cada vez más significativo de jóvenes profesionales
abandonan el Banco con destino a la competencia, debido a las insoportables
condiciones laborales que imperan en el Santander. También se ha agotado la
paciencia de muchos profesionales con años de experiencia acumulada, que quieren
abandonar el Banco a través de una prejubilación, a pesar del perjuicio
económico que ello les supone, debido a una congelación salarial durante varios
años y la pérdida de su complemento de pensiones (recuerde que el Santander es
la única empresa del sector que continúa negándose a consolidar a favor de los
trabajadores la titularidad de los complementos de pensiones recogidos en el
vigente convenio colectivo).
Creemos que se está
despreciando y desperdiciando el activo más valioso de la Entidad, su plantilla.
Coincidirá al menos con nosotros, si afirmamos que una plantilla bien formada y
experimentada es un factor determinante para la buena marcha de una empresa,
pero una plantilla así no se improvisa de una día para otro, es el resultado de
un determinado modelo de relaciones laborales y de años de una gestión
cuidadosa de los recursos humanos.
En el orden del día de la Junta General del próximo día
21, consta un punto relativo a “política de incentivos”, no sería lógico
ahondar aún más la brecha que separa la retribución de la alta dirección de la
del resto de la plantilla. Aún es tiempo para un gesto en la buena dirección,
recompensando, no sólo a unos pocos, sino a toda la plantilla del Banco
Santander por unos resultados que son fruto de un esfuerzo colectivo.
Atentamente,
Juan Carlos del Val
Secretario General de la CGT en
Banco Santander
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