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ANTE LA
DISCIPLINA DE CUARTEL La constante sangría de despidos y amenazas, que se viene padeciendo en la red del Banco Santander parece, una vez más, una estrategia medida por parte de la dirección del banco, que opera en varios sentidos: · Los excesos en las estrategias comerciales de los buenos tiempos, que han devenido en importantes problemáticas de impagados y mora, han puesto al descubierto actuaciones no conformes a la operativa “reglamentaria” que, de no ser por la crisis, habrían pasado desapercibidas. Todos estos casos están siendo tratados con una dureza disciplinaria inusual, sin tener en cuenta que durante los años del boom bancario, se presionó para cumplir objetivos “como fuese” y se alentaron las prácticas comerciales más agresivas. · Se están produciendo también actuaciones disciplinarias injustificadas en las sucursales, donde la falta de personal, las presiones constantes, el cansancio y las jornadas extenuantes de 10 o 12 horas diarias, están convirtiendo la vida laboral en un camino insufrible. En muchos casos, estas actuaciones tienen su origen en un comentario, una queja o un informe negativo realizado por el directivo de turno, sin ser muy consciente que, de esa manera, se convierte en colaborador de una violencia laboral que puede desembocar en un despido. · Finalmente, las situaciones de estrés del personal o las bajas médicas, están siendo tratadas con una dureza disciplinaria irracional y sin ningún tipo de miramiento. Cualquier excusa puede ser motivo de amenaza disciplinaria o incluso de despido. Parece que el Santander quiere aprovechar el actual contexto de crisis para aterrorizar a su plantilla a través de un mensaje inmisericorde de represión y castigo, recurriendo al despido “ejemplarizante” para imponer a sus trabajadores unas condiciones laborales cada vez más extremas y en especial, una jornada laboral absolutamente ilegal. En 2004 la movilización conjunta de todos los sindicatos (concentraciones, carteles, junta de accionistas,…) consiguió frenar una oleada similar de despidos injustificados. Pero parece que en estos momentos algunos no están dispuestos a una actuación similar. Su silencio ante esta nueva oleada de amenazas y despidos, supone dar la espalda a este drama laboral. ¿Cómo pueden esos sindicatos estar vendiendo todos los días la cantinela de la “negociación”, apoyando muchas iniciativas empresariales intolerables (externalizaciones, Santander Consumer, tipos de interés para empleados,…), mientras que la dirección del Banco aprovecha del momento de dificultades y crisis financiera, para extender al conjunto de la Empresa y del Grupo, un tratamiento de choque que busca aterrorizar y someter a la plantilla? Los trabajadores han elegido a sus representantes sindicales para que les defiendan, no para que estos miren hacia otro lado cuando hay problemas. Por ello creemos que es necesaria una respuesta conjunta de todos los sindicatos. En cualquier caso, desde CGT vamos ha denunciar con todos los medios a nuestro alcance esta nueva oleada de coacciones y despidos. Que cada cual asuma sus responsabilidades y que los empleados de este banco tomen muy buena nota de que, en momentos duros como estos, es cuando mas se nota esa responsabilidad. En breve os informaremos sobre los próximos pasos a dar, tras las denuncias presentadas en las Inspecciones Provinciales de Trabajo, contra las prolongaciones ilegales de la jornada laboral. 23 de abril de 2009 |
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