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LA GRAN EVASIÓN Título de una conocida película que resume, en tres palabras, la fuga masiva de personal de la plantilla del Santander hacia otras empresas del sector. Un tercio del personal, entrado en el Banco a partir de 1999, ya ha abandonado la empresa. Desde 1999, año de la fusión Santander-Central Hispano, se han incorporado a la nueva entidad 6.000 personas. De ellos 1.800, el 30%, ya la han abandonado. En los primeros seis meses de 2007 las “fugas” llegan ya al 40% de las nuevas contrataciones. La salida masiva de nuevos profesionales se acelera año tras año. En 2004 las bajas voluntarias representaron el 13%, en relación a los nuevos contratos efectuados en ese año. En 2005 y 2006 los abandonos subieron al 20% y al 26%. Y en los primeros 6 meses de 2007, las bajas de menores de 40 años suponen ya más del 47% de las nuevas contrataciones efectuadas durante el mismo periodo. Las insoportables condiciones laborales que imperan en el Santander, (escasez de plantillas, insoportable nivel de presiones, horarios ilegales y abusivos, sistema retributivo injusto,...) son las que están provocando que cada vez más compañeros y compañeras busquen un presente y un futuro mejor, en otras empresas del sector. Esta realidad es pública y notoria. La competencia hace tiempo que actúa en consecuencia, captando sus nuevos profesionales del filón del Santander. Mientras tanto, la dirección del Santander sigue enrocada en el discurso de “la empresa feliz”, en una visión de la realidad a la medida de sus privilegios, empezando por sus cuantiosas retribuciones. Pero la propaganda no puede ocultar durante mucho tiempo la realidad y así, aquellos que entran en el banco atraídos por las expectativas que genera la primera entidad financiera del país, no tardan en sentirse profundamente maltratados y explotados, abandonando el Grupo Santander cada vez con mayor rapidez. Por no hablar de los más veteranos, que están esperando la prejubilación como última vía de escape para poner también pies en polvorosa. Los beneficios espectaculares pueden amparar discursos triunfalistas, pero una empresa de la que su plantilla solo piensa en salir huyendo, es una empresa sin futuro. Es posible que los gestores del Santander estén instalados en lo inmediato, pero nosotros no queremos que la foto del próximo cierre de ejercicio hipoteque nuestro futuro. Porque la constante y acelerada pérdida de capital humano puede llegar a un punto de difícil retorno y afectar gravemente al proyecto empresarial. La dirección del banco debe entender, de una vez por todas, que a la plantilla ya no se la retiene solo con la marca “Santander”. La marca debe significar unas condiciones laborales justas y la posibilidad de un futuro profesional. Por todo ello desde CGT creemos que es extremadamente urgente modificar el actual modelo de relaciones laborales, por lo que continuaremos planteando al Banco mejoras en cuatro aspectos fundamentales: Plan de empleo, para cubrir las necesidades reales de plantilla; Horarios laborales compatibles con la vida familiar y personal; Sistema retributivo justo, transparente y objetivo; Plan de formación y definición de la carrera profesional. O se avanza en esta dirección, o no hay duda de que la “gran evasión” irá a más. |
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