| ||||||
|
| ¿Sindicalista Así? No, Gracias A tenor de una decisión estratégica articulada por las direcciones federales de CC.OO Y UGT, se está negociando con diversos Bancos lo que se llama “El Estatuto del Delegado”. En el SCH, las conversaciones se iniciaron el pasado 15 de diciembre. Lejos de salvaguardar la, hasta ahora, “altruista” dedicación a la defensa de los intereses de los trabajadores con un texto que garantice la no discriminación salarial y profesional del Sindicalista, lo que se pretende es asegurar para la “élite” un mínimo de condiciones, en un sector dónde las prejubilaciones de los “viejos” Representantes Sindicales y la adscripción de más del 60% de la plantilla a la categoría de Técnico dibuja un panorama nada halagüeño, por la presión de una patronal voraz que impide, de hecho, participar “libremente” en la cotidianidad del sindicalismo. Hemos repetido hasta la saciedad la conveniencia de abordar en los Convenios Colectivos el ajuste del desarrollo profesional con una Formación eficaz y objetiva, sin que la arbitrariedad, el despotismo, la presión y las designaciones a dedo sean la moneda común en las empresas del sector. Por otra parte, siempre nos ha parecido lamentable la firma de unas subidas salariales por debajo del IPC y sin cláusula real de recuperación del poder adquisitivo. Un hecho que ha posibilitado la desviación de una parte importante de nuestra masa salarial hacia sistemas retributitos extra-convenio que, a la par de injustos, priman el servilismo sobre los conocimientos y la preparación. Así las cosas, no nos parece adecuado dirigir las negociaciones que se están desarrollando exclusivamente al colectivo sindical, aunque apostemos por su no discriminación en lo que a formación y carrera profesional se refiere. Por todo ello, la propuesta que estos dos sindicatos realizan nos parece un profundo error y una manera de blindar a las “cúpulas”, dejando marginado al resto y, por extensión, a toda la plantilla:
Hasta hoy, el sindicalismo estaba anclado en la defensa de los intereses cotidianos de los trabajadores para dignificar y mejorar las condiciones de vida, así como la utilización de la fuerza de la “unidad” como motor de una mayor justicia y redistribución social. Todo ello amparado en la generosidad de cuantos “libremente” adquirían este compromiso. Por nuestra parte, no vamos a dar aquiescencia con nuestra firma a un Acuerdo que prime a una “casta,” sin que el resto de la plantilla entre dentro del mismo. Lo que estamos defendiendo es un compromiso donde el salario, las retribuciones extraconvenio y la carrera profesional tengan reglas de transparencia, equidad y objetividad válidas para todos. Un pacto, donde la labor sindical en las oficinas no genere una distribución de la productividad entre las mermadas y sufridas plantillas de las sucursales. Si no es así, el futuro del sindicalismo de clase y combativo no sólo tendrá sus horas contadas, sino que estará exento de la libertad necesaria para cumplir con su cometido más loable. |
|