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CARTA ENVIADA AL PRESIDENTE DEL BANCO SANTANDER
Sr. Botín,
En 2006 la CGT acudió a la
Junta General de Accionistas para trasladar al Consejo de Administración y a los
accionistas allí reunidos la preocupación de los trabajadores del Santander, al
ver cómo el buen momento en el que se encontraba la Entidad no se estaba
traduciendo en mejoras equivalentes en sus condiciones laborales, sino que, por
el contrario, estas sufrían un progresivo deterioro. Lamentablemente, en estos
dos últimos años, el abismo existente entre los buenos resultados de la Entidad
y las condiciones laborales de la inmensa mayoría de la plantilla no ha hecho
más que aumentar.
Por un lado hemos visto cómo
los beneficios del Santander han aumentado a un ritmo anual de en torno al 20%,
hasta alcanzar los 9.060 millones en 2007. Así mismo, el dividendo pagado a los
accionistas ha crecido a un ritmo constante del 25% en los tres últimos años.
Mientras tanto, el aumento de los salarios fijos apenas ha alcanzado a compensar
los incrementos del IPC, al tiempo que las retribuciones variables de la mayoría
de la plantilla del Banco Santander disminuyen de manera inversamente
proporcional al aumento de beneficios de la Entidad.
Pero, además, el déficit de
plantilla sigue forzando a la prolongación generalizada de la jornada laboral,
lo cual hace cada vez más imposible la conciliación de la vida laboral y
familiar en el Banco Santander. Tampoco es compatible con dicha conciliación una
política de traslados que, contra lo que dicta el sentido común, aleja
sistemáticamente a los trabajadores y trabajadoras de sus domicilios.
Pero la paciencia de la
plantilla se agota, Sr. Presidente. No se debería seguir mirando para otro lado,
para no ver cómo un número cada vez más significativo de jóvenes profesionales
abandonan el Banco con destino a la competencia, debido a las insoportables
condiciones laborales que imperan en el Santander. También se ha agotado la
paciencia de muchos profesionales con años de experiencia acumulada, que quieren
abandonar el Banco a través de una prejubilación, a pesar del perjuicio
económico que ello les supone, debido a una congelación salarial durante varios
años y la pérdida de su complemento de pensiones (recuerde que el Santander es
la única empresa del sector que continúa negándose a consolidar a favor de los
trabajadores la titularidad de los complementos de pensiones recogidos en el
vigente convenio colectivo).
Creemos que se está
despreciando y desperdiciando el activo más valioso de la Entidad, su plantilla.
Coincidirá al menos con nosotros, si afirmamos que una plantilla bien formada y
experimentada es un factor determinante para la buena marcha de una empresa,
pero una plantilla así no se improvisa de una día para otro, es el resultado de
un determinado modelo de relaciones laborales y de años de una gestión
cuidadosa de los recursos humanos.
En el orden del día de la Junta General del próximo día
21, consta un punto relativo a “política de incentivos”, no sería lógico
ahondar aún más la brecha que separa la retribución de la alta dirección de la
del resto de la plantilla. Aún es tiempo para un gesto en la buena dirección,
recompensando, no sólo a unos pocos, sino a toda la plantilla del Banco
Santander por unos resultados que son fruto de un esfuerzo colectivo.
Atentamente,
Juan Carlos del Val
Secretario General de la CGT en
Banco Santander
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