| ||||||
|
|
El sistema de incentivos: ¿un nuevo timo? Una vez más, el sistema de retribuciones complementarias impuesto por el Santander, en este caso la liquidación de incentivos de 2006, ha generado entre los trabajadores y trabajadoras del banco sorpresa e indignación. Son innumerables los casos en los que los importes abonados no se ajustan a lo establecido en la normativa que la propia empresa había fijado, con todo lujo de detalles, en la Guía Comercial “Queremos ser tu banco” y en otras comunicaciones análogas a lo largo de 2006. Han sido muchos los compañeros y compañeras que, habiéndose superado el 105% de los objetivos asignados, no han percibido el prometido 120% de los incentivos. Y respecto al abono adicional de 0,70 euros por punto, para aquellos que han superado el 110% de dichos objetivos, nada de nada, simplemente se ha esfumado. En cuanto al retraso en el abono de dichos incentivos, la impresión generalizada es que se debió al desconcierto de las cabezas ¿pensantes? encargadas de aplicar el sistema de retribución, al constatar que, finalmente, y contrariamente a lo que estaba previsto, eran muchos los empleados que habían conseguido y superado los objetivos asignados, y que eran demasiados los empleados que habían alcanzado una zanahoria que, por lo que parece, no habían atado a suficiente distancia. Después de tomarse su tiempo, finalmente se han efectuado unos abonos que ciertamente han generado amplios debates en las oficinas porque, una vez más, nadie sabe por qué cobra lo que cobra. O mejor dicho, por qué no cobra lo que tenía que cobrar. Después de realizar innumerables sumas, multiplicaciones y tantos por ciento, la conclusión es la misma: ¡han pagado lo que les ha dado la gana!. Y mientras muchos compañeros y compañeras se preguntan si todo esto no será un nuevo timo, por la prensa económica nos enteramos de que en 2006 los miembros del Consejo de Administración cobraron 32,38 millones (un 24% más que en 2005), mientras que la alta dirección, 26 personas, se embolsaron 64,78 millones (un 40% más que en el ejercicio anterior). Es esa misma dirección la que se ha negado reiteradamente a negociar con los sindicatos un sistema retributivo transparente, justo y objetivo, imponiendo unas retribuciones variables basadas en la arbitrariedad, cuyo objetivo final es incrementar la cuenta de resultados (7.500 millones de beneficios en 2006) a costa de los trabajadores y las trabajadoras. Pero todo tiene un límite. Los responsables de este desaguisado deben cumplir, al menos, con las normas que ellos mismos establecieron en el sistema de incentivos, y abonar las cantidades que en cada caso correspondan. De no ser así, desde CGT animamos a todos los afectados a presentar denuncia ante la autoridad laboral por reclamación de cantidad. |
|