| ||||||
|
| PREJUBILACIONES ¿FIN DE UN CICLO? Desde la fusión el SCH ha dirigido una política de ajuste de plantillas, principalmente a través de las prejubilaciones que se acerca a la redonda cifra de 15.000 trabajadores. Aunque también se han producido otro tipo de bajas, vegetativas, incentivadas, voluntarias y disciplinarias, el 90% de esta cifra están instrumentadas a través de las prejubilaciones. La sobredimensión del banco en redes y plantillas, trajo un efecto de jibarización en algunos casos dramáticos, que hoy muestra como resultado una escasez tanto de lo uno como de lo otro. De ahí que el banco este realizando una política de apertura de sucursales (450 en los próximos tres años) como de contratación, desde el año pasado se ha contratado alrededor de 2.000 nuevos empleados. Esta estrategia del SCH tenia como objetivo principal un ajuste de costes en balance, que se diría ha sido “una receta para caballos”, pero también mantenía un criterio de renovación y selección de plantillas. La no exteriorización de los compromisos por pensiones y las formulas de prejubilación han permitido al banco un importante ahorro de costes por la salida masiva de trabajadores que se quedan sin complemento, o con uno muy escaso, un análisis muy alejado de los panegíricos que se están vertiendo sobre la actitud del SCH. Para decirlo en términos gráficos el banco del Sr. Botín ha pagado el ajuste de prejubilaciones, con la no exteriorización de los compromisos por pensiones. En este punto el 31-12-2006 vence el acuerdo de prejubilaciones del SCH firmado al calor de la Ley de Jubilación flexible, que permite anticipar a los 63 años la jubilación de los trabajadores con un importante ahorro de costes para el banco y con mejoras sobre las prejubilaciones anteriores. Así las cosas, la tremenda escasez de plantillas, la posible modificación del calculo de la pensión (Pacto de Toledo con la representación sindical) y principalmente la no existencia de fondos de pensiones son interrogantes que pesan en este nuevo escenario que se prevé a partir del 2007. Un acuerdo no garantiza las prejubilaciones masivas habidas hasta la fecha y desde luego seria necesario conocer en profundidad las posibles modificaciones sobre jubilaciones (famoso Pacto de Toledo) para renovar un acuerdo, adaptándolo a las nuevas circunstancias emanadas de un posible cambio legislativo. Desde luego este supuesto fin de ciclo es un momento óptimo para seguir reclamando la exteriorización de los compromisos de pensiones y la creación de un fondo para los ingresados después de 1980. Actualmente en el banco solo un tercio de la plantilla son trabajadores con complementos de convenio y ahora la aportación para dotar dichas obligaciones es muy inferior a la que correspondía al principio de la fusión. |
|