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¡SÁBADOS LIBRES, SI! Pero no a cualquier precioLa memoria suele ser olvidadiza y además en este sector, con unas plantillas bastante renovadas, muchos empleados puede que no recuerden, o que no sepan, que la libranza de sábados durante seis meses al año ha significado el pago de un alto precio a lo largo del tiempo para todos los trabajadores de banca. Alguna organización sindical contribuye a esa “desmemoria” al atribuirse el mérito de la libranza de los sábados, al tiempo que oculta el precio que nos hicieron pagar, al aceptar la dinámica de trueque planteada por la patronal del sector, que hábilmente ha ido utilizando unos sábados, que hace tiempo dejaron de ser rentables para ellos, como moneda de cambio para ir eliminando del Convenio Colectivo importantes derechos: Se implantó la movilidad funcional y geográfica en un radio de 25 Km.; Se reclasificaron a la baja las categorías; Se suprimieron los pluses de insularidad de Baleares o Canarias; Se perdió poder adquisitivo durante años, debido unas subidas salariales por debajo del IPC y a la eliminación en varios convenios de la cláusula de revisión y garantía salarial; Se limitaron las pagas de beneficios, lo que actualmente nos impide cobrar más de 10 pagas completas de beneficios. Asimismo, al tiempo que se cerraban sábados, en el sector se fueron estableciendo distintos y variados horarios, que han derivado en una prolongación generalizada de la jornada a unos niveles abusivos e ilegales, sin ningún coto o freno y con la flexibilidad como excusa. En el caso del Santander estamos hablando de 10 ó 12 horas diarias de jornada y todo ello sin que los autodenominados “sindicatos mayoritarios” hayan hecho o estén haciendo algo para impedirlo. Ahora, esos mismos sindicatos, los que nos han hecho pagar tan alto precio por unos sábados que, insistimos, no son rentables para los bancos, vuelven a hablar de los sábados y, lo que es aun más preocupante, de “reordenación del tiempo de trabajo” y de “flexibilidad horaria” en el Banco Santander. En primer lugar, hay que decir que negociar banco a banco un tema de tanta importancia, rompe la unidad de convenio, lo que sin duda interesa a la patronal, pero debilita al conjunto de trabajadores del sector y abre una espiral de competencia entre bancos, que llevaría a una indiscriminada ampliación de horarios, con terribles consecuencias para las plantillas afectadas. Por otro lado, todos sabemos cómo se entiende y se aplica en el Santander la “flexibilidad horaria” y la “conciliación laboral y familiar”, por lo que nos parece un acto de cinismo que un sindicato, que no está moviendo un dedo para hacer cumplir los horarios legalmente establecidos, ni para que la conciliación sea algo más que propaganda en un salvapantallas, plantee negociar estos temas con una empresa que, además de los seis meses de sábados, ya tiene operativas las oficinas todas las tardes del año. Por todo ello, visto el “currículum” y los antecedentes de estos supuestos “negociadores”, de antemano ya advertimos que será peor el remedio que la enfermedad: el precio de los sábados no puede ser facilitar a la empresa una coartada, con apariencia de legalidad, para ocultar la estafa de las miles de horas trabajadas y no cobradas o para imponer de manera generalizada la prolongación de la jornada de lunes a viernes hasta las 8 o las 9 de la noche. El Banco Santander sabe que los sábados son comercialmente ineficaces y quiere utilizar esta moneda para, una vez más, hacer negocio y sacar tajada en el trueque. CGT no aceptará ese mercadeo. Desde CGT vamos a continuar denunciando ante la Administración y ante la opinión pública, la estafa social que representan los millones de horas extraordinarias no pagadas, que anualmente realiza la plantilla del Santander. Frenar la prolongación ilegal de la jornada laboral es un paso necesario para poder afrontar la libranza definitiva de todos los sábados desde una posición de fuerza, sin generar falsas expectativas en torno a una aspiración tan querida por todos. |
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