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Segregación hoy, ¿deslocalización mañana?
Tras una semana marcada por rumores, discursos de Gestores comunicando el inminente traslado de la totalidad de las funciones y del trabajo del Departamento de Desarrollo Informático -en el que hoy prestan sus servicios cerca de 170 compañeros y compañeras- a ISBAN, tras la insistencia de CGT en la convocatoria inmediata de una reunión con RR.HH para recibir oficialmente información sobre los planes de la segregación, por fin tuvo lugar la misma el pasado 25 de enero. Esperamos, igualmente, su receptividad a nuestra petición de celebrar una asamblea general para informar y discutir con todos los trabajadores. Por ir directamente al asunto que nos ocupa, en la reunión se confirman los argumentos esbozados en nuestra anterior hoja informativa: la segregación a ISBAN es la punta de lanza de una operación de calado que persigue dejar sin tecnología propia al Santander Central Hispano. Incluso, esta segregación no se quedará en el Departamento de Desarrollo Informático sino que, más bien pronto que tarde, también afectará al otro puntal de Tecnología: Producción -205 trabajadores-, aunque, obviamente, “hoy, no existe plan alguno en esta dirección, pero no se descarta en un futuro”. Situados en esta realidad, nos dedicamos a intentar que explicaran, por un lado, el método que piensan aplicar en la externalización del Departamento de Desarrollo y, por otro, la oportunidad de este sistema tan nocivo para el empleo de calidad. Los representantes de RR.HH. aseguraron que se mantendrán todas las condiciones y se darán todas las garantías al personal que elija la opción de ISBAN, al mismo tiempo que reiteraron una y otra vez el respeto escrupuloso a la voluntariedad en la decisión de los afectados. Respecto a nuestra preocupación por el aumento significativo de la jornada máxima anual de trabajo, que estipula el Convenio de Consultoras al que estarán adscritos los que acepten el traslado, el criterio que defendieron obedeció a la indivisibilidad del conjunto, es decir, estaban hablando de un TODO en el que unas cosas compensan a otras. El final de la reunión se zanjó con el levantamiento de un Acta que reflejase el hecho de que la elección sea completamente voluntaria y el compromiso de futura recolocación dentro de la estructura del Banco, porque se negaron en rotundo a expresar mediante circular interna lo que allí se dijo. Hasta aquí el desarrollo de cuanto aconteció. Ahora queremos esbozar nuestra posición y salir al paso de las irresponsables acusaciones de que fuimos objeto, por quien tiene la obligación de aunar intereses, no de prender la mecha que incendie las situaciones. Las decisiones estratégicas de la empresa, y la segregación por fases de la totalidad del Área de Tecnología es una de ellas, determinan, a nuestro juicio, negativamente el futuro de cientos de nosotros y quizá el de la propia empresa. Discutir si es bueno para nuestros intereses –los de los trabajadores- que el trabajo que venimos realizando se traslade a otra empresa no nos parece un esfuerzo inútil. Este plan, que para la empresa es inocuo y natural, no solo persigue lo ya sabido: reducción de costes, aprovechamiento de las sinergias, incremento de la productividad y demás palabrería empresarial sino, también, desregular, precarizar, atemorizar y convertir nuestro futuro en una incierta apuesta. Por ello, no vamos a permitir que, una vez más, seamos tildados por el jefe de personal de irresponsables, alarmistas y manipuladores. Recordamos a todos que cuando se crea ISBAN nos dijeron que bastaba con 60 de SCH y unos 40 de Banesto que, por cierto, ya ha segregado su departamento de Producción en otra empresa distinta Proban (¿?). ¿Será la ISBAN2? ¿Quién manipula? ¿No se están creando empresas, por ejemplo Geoban, a la que ya están dando trabajo del Área de Operaciones? Somos trapaceros si esgrimimos nuestra preocupación por dar contenido al concepto de voluntariedad. Alguien nos puede tachar de lenguaraces por intentar asegurar, sin traumas, el destino de quien “voluntariamente” no acepte modificar sus condiciones de trabajo. Acaso nos pueden acusar de embaucadores por compartir con vosotros la inquietud de salvaguardar el regreso a la empresa de origen. A nuestro juicio, el plan estratégico es segregar lo que puedas, y, eso, nos implica a todos y a todas porque, en definitiva, es nuestro empleo lo que está en juego. Por eso decimos NO. En breve, comprobaremos cuantos trabajadores de Banesto son readmitidos después de hacer el recorrido que algunos de vosotros estáis pensando iniciar. Pero, ¿podemos evitar que el proceso de segregación se lleve adelante? Aunque muchos puedan pensar que estas decisiones son inamovibles, sólo la movilización resuelve el interrogante. Es difícil, sí, pero no imposible. Nos necesitan. Precisan a los magníficos profesionales que conocen al dedillo su tarea. La negativa generalizada permitiría exigir otro tipo de contrapartidas: seguir siendo trabajadores del Santander Central Hispano aunque hagamos servicios para otra empresa. Esa si que sería una garantía. ¿A qué obedece el empeño en “crear valor” para otra empresa, cuando la materia prima se encuentra entre nosotros? Algunos de los sindicatos presentes en la reunión ya han manifestado por escrito su punto de vista. Esta hoja refleja el sentir de una Organización que discute con los delegados y afiliados que tienen a bien participar en la toma de decisiones. Desde CGT, sólo nos queda reiterar nuestra petición a la empresa en la celebración de una Asamblea para dar respuesta a todo aquello que os preocupa, esperando que el conjunto de fuerzas que componen el Comité de Empresa se sume a la iniciativa. Nuestra postura, respetando el libre albedrío de cada cual, es pedir a los trabajadores hoy afectados que manifiesten rotundamente el NO a su traslado. Contarán con el apoyo y solidaridad de nuestro sindicato. No vamos a permitir ningún tipo de presión ni amenaza y emplazamos a todos los empleados a que nos comuniquen cualquier situación que consideren no se adecua a la información de aparente tranquilidad que se transmite desde otros foros. Igualmente, exigimos una política laboral más anclada en la negociación que en la imposición, y reivindicamos ante los responsables de RR.HH un clima que permita trabajar y buscar soluciones aún desde la discrepancia, porque el panorama que queda tras los incendios es tan desolador como incierto. |
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