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ACOSO SINDICAL EN EL SANTANDER En CGT siempre nos hemos distinguido por llamar a las cosas por su nombre y en comunicar a todos los empleados, amparados por la libertad de expresión y la libertad sindical, nuestras reflexiones y opiniones sobre los diversos aspectos laborales que nos afectan en nuestro quehacer cotidiano, así como nuestra posición e ideas sobre la política de empleo, acuerdos diversos y actuación empresarial de nuestro Banco. Por el simple y llano motivo de ser el Sindicato más crítico que existe en esta entidad, capaz de decir a viva voz lo que muchos piensan pero no se atreven a expresar, estamos siendo perseguidos y acosados por la empresa, con el único fin de entorpecer nuestra labor e impedir llegar a los trabajadores en igualdad de condiciones que el resto de sindicatos. Ejemplos no nos faltan: amonestarnos por usar el teléfono y el correo electrónico, advertirnos sobre contenidos y comentarios de nuestras circulares, impedirnos acudir con nuestros afiliados a las entrevistas con RRHH, limitarnos la información, prohibición de ponernos camisetas y obstaculizar permanentemente nuestra acción sindical en la Ciudad Financiera de Boadilla (reparto de circulares, concentraciones, asambleas). Pero lo más sangrante es que mientras nosotros nos encontramos con todas estas dificultades, el FITC, correa de transmisión de la empresa, goza de total libertad para enviar correos, llamar por teléfono e incluso se ha dado el caso de difundir información, se supone que confidencial, antes de que el Banco nos lo comunicase en la preceptiva reunión sindical conjunta. Ya nos hemos cansado de medias tintas y ambages, el FITC no es un sindicato. Como mucho podría definírsele como sindicato amarillo, pero eso sería incluso reconocerle más de lo que es. Los trabajadores deben saber quién es quién, y dónde estamos. La apuesta decidida de la empresa en las últimas elecciones por el FITC es otra prueba, donde en muchos sitios sus listas electorales se hicieron a dedo y por orden de los superiores jerárquicos. Pero, lo que realmente importa y por lo que no estamos dispuestos a pasar, es por la discriminación, represión y acoso sindical al que estamos sometidos. Utilizaremos todos los recursos legales a nuestro alcance para que nuestra libertad sindical no se vea mermada, y poder seguir informando y asesorando a todos los trabajadores desde otro punto de vista distinto al oficial. Aún así, todas estas dificultades y trabas que nos ponen, nos reafirman en que la dirección que llevamos es la correcta. Todos sabemos que 'al poder', en genérico, no le gustan las discrepancias ni las críticas, y que intenta por todos los medios ignorarlas, acallarlas o eliminarlas, para establecer una línea de pensamiento único que facilite sus intereses y objetivos, aunque sea incurriendo en el delito de coartar, limitar o impedir ejercer unos derechos fundamentales como la libertad de expresión y de sindicación. |
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