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Boadilla, 23 de febrero de 2008
CGS: La reconversión eterna
El pasado mes de Enero todos
los sindicatos con representación en la Ciudad Financiera enviamos una carta
al Departamento de Relaciones Laborales para negociar las condiciones en las que
se envía a los trabajadores tanto a la Red comercial como a otras sociedades del
Grupo. La petición viene justificada por la arbitrariedad que se aplica a estos
movimientos de plantilla: diferencias en retribuciones económicas; pérdida, en
la mayoría de los casos, de complementos y pluses; modificación de horarios,
perjuicios importantes en materia de conciliación de vida laboral y personal
(como el traslado de compañer@s que tienen a sus hijos en la guardería de la
Ciudad Financiera en mitad del curso escolar, o el traslado de personas que han
fijado su domicilio en Boadilla del Monte, pidiendo los préstamos que ofreció el
banco cuando fuimos destinados a este “inigualable” centro... )
Pues bien: la empresa nos contesta
que no hay nada que negociar, puesto que “en todos los casos ha concurrido
voluntariedad de los empleados afectados”, y que en estas condiciones no
está obligado a informar, y mucho menos a negociar nada con la representación
sindical. Ignoran, preferimos pensar que adrede, que la legislación vigente
obliga a las empresas a informar con un mes de antelación a los trabajadores
afectados por la modificación de sus condiciones de trabajo, y a la
representación sindical, a través del Comité de Empresa, para intentar llegar a
un acuerdo sobre el traslado que se vaya a producir. Se convierte una
imposición patronal en un acto de carácter voluntario. Eso sí, nos comunican
que “las diferentes situaciones particulares son tratadas con especial
sensibilidad en todos los casos”. ¿Estarán al tanto de esta
afirmación los “Gestores de Recursos Humanos”?
Y, como las desgracias nunca
vienen solas, nos comunican nuevas segregaciones de actividad y más traslados a
oficinas como única salida profesional. ¡Qué lejos queda la afirmación de
estos mismos responsables cuando aseguraban que la Ciudad Financiera tenía
capacidad para absorber los excedentes que se pudieran producir en estos
procesos de externalización!
Nos anuncian, también, la
paulatina desaparición de Santander Investment, mientras que en Santander
Seguros siguen con la reducción de plantilla
encubierta, ofreciendo una “baja
incentivada” a cambio del pase a Geoban. ¿No son estos casos, nada puntuales,
signos evidentes de una reestructuración de gran envergadura por parte del Grupo
Santander, que en nada va a beneficiar nuestras condiciones de trabajo?
Y, por si esto fuera poco,
comienzan las externalizaciones en la Red Comercial, con algunos trabajos de
Back Office en primer lugar, y con la creación de una estructura de Agentes
Colaboradores paralela a la Red de Sucursales. Medidas que perjudicarán a la
calidad del empleo y qué supondrán una nueva reducción de éste en un breve
plazo.
Además, como ya se ha visto, la
aceptación por parte de los trabajadores de pasar a empresas del grupo no
garantiza nada, y prueba de ello la tenemos en el Departamento de Inmuebles,
en el que varios trabajadores que habían aceptado pasar a la empresa SANTANDER
GLOBAL FACILITY han sido “devueltos al banco” al mes de haber firmado la
carta de pase a esa sociedad, y ahora se encuentran a “disposición de Recursos
Humanos”. ¿Qué planificación es esta? ¿Lo que hoy vale no sirve al mes
siguiente? ¿Habrá algún responsable del banco que nos ofrezca alguna
explicación? ¿Cuánto tiempo seguiremos padeciendo la “jibarización”, anunciada
hace tiempo por el presidente del banco? ¿Quiénes, cuántos van a ser los
próximos afectados?...
Esta vorágine no tiene límites,
todo se mide en términos economicistas (eficiencia, productividad, objetivos…)
olvidando lo importante: las personas que desempeñan su trabajo en una entidad
que anuncia, año tras año, fabulosos beneficios que nunca redundan en ellos.
Es necesario revertir esta
situación. Es necesario defender los pocos derechos que aún nos quedan. Es
necesaria la implicación de todos.
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