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julio de 2007
En el Banco
de Santander con el verano llega el caos
Ya tenemos las vacaciones al alcance de la mano. Durante unos días o, con
suerte, semanas, podremos hacer realidad nuestros proyectos: Viajar, cuanto más
lejos mejor; Quedarnos en casa, que es donde mejor se está; Cansarnos y volver a
descansar. En definitiva vivir de otra manera, disfrutar de la familia, de los
amigos, de la vida.
Pero en el Banco de Santander, para disfrutar de
ese estado de felicidad, casi perfecto, que son las vacaciones, tenemos que
superar el caos veraniego, perfectamente programado por la dirección de la
Entidad. Así, con la misma regularidad con la que, tras la primavera, llega el
verano, cada año, por estas fechas, el caos se instala en las oficinas del Banco
de Santander. Además, como si del calentamiento global del planeta se tratara,
cada año, en el Santander, el caos veraniego aumenta un grado.
¿Acaso no saben los responsables de Recursos
Humanos que la plantilla está ya bajo mínimos? ¿Acaso no saben lo que representa
abandonar las oficinas a su suerte durante los meses de verano, cuando el
personal tiene que coger vacaciones? ¿Acaso piensan que unas pocas
contrataciones (400, 450 para toda España) a través de ETT’s, que acostumbran a
llegar a las oficinas días o semanas después de lo prometido, pueden solucionar
un déficit de plantilla de tal envergadura?
Ante el caos que un año más se nos viene encima,
podríamos llegar a la conclusión de que, como alguien decía, los responsables
de este desaguisado “tienen cabeza, pero no cerebro”. Pero no, parece ser
que no es ese el problema. Seguramente piensan que, como cada año, ya nos
apañaremos. Seguramente piensan que, ante el caos veraniego, algunos incautos no
cogerán todas sus vacaciones y que otros prolongarán, ¡¿aun más?!, su jornada
laboral. Seguramente piensan que el ahorro de costes que todo ello representa,
significará unas cuantas medallas en sus expedientes.
Y mientras ellos se ponen medallas, en las
oficinas se repiten los problemas para ponernos de acuerdo y conseguir todos y
todas unos días de vacaciones cuando realmente nos interesa. Además, las
interferencias de muchos jefes de zona y otros directivos, tratando de imponer
criterios sobre periodos de disfrute para unos y otros, complican la vida a
muchos compañeros. Por todo ello queremos recordar algunas normas básicas a
la hora de hablar de vacaciones.
-Tenemos
derecho a 23 días laborables de vacaciones. Importante: no se computarán
como tales ningún sábado, domingo ni festivo. Si se cogen al menos 5 días
seguidos entre el 1-10 y el 30-4, corresponde 1 día adicional. Las vacaciones
de pueden fraccionar en 3 periodos.
-Las
vacaciones del personal que ingrese, o cese en el transcurso del año, serán
proporcionales a los días trabajados.
-El Convenio
regula todo lo relativo al cuadro de vacaciones del Grupo de Administrativos y
el sistema de preferencias. Así mismo el Convenio señala que las vacaciones
del personal del Grupo de Técnicos se fijarán de mutuo acuerdo entre la
empresa y el trabajador.
-El Convenio
recientemente firmado extiende de los 3 a los 6 años (el periodo preescolar),
la prioridad en el disfrute de vacaciones para aquellos trabajadores con hijos
a su cargo.
Finalmente recordar que el Banco de Santander
prevé ganar 10.000 millones de euros en 2007, recursos más que suficientes para
dotar a las oficinas de las plantillas adecuadas, en invierno y en verano.
Las vacaciones son un derecho que hay que disfrutar de principio a fin. Y el
resto del verano, por las tardes a la playa o a donde más os apetezca.
A DISFRUTAR
Y SER FELICES
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